Hay lugares en esta ciudad que no sorprenden demasiado. Cualquiera puede ir a ver la Fernsehturm o la Puerta de Brandenburgo en algún momento del viaje. Pero lo que hace a Berlín especial es lo que no se espera.

El parque natural Südgelände, una estrecha franja entre las estaciones de metro de Priesterweg y Südkreuz, no fue prevista como un oasis urbano. El sitio fue una vez una zona transitada de maniobras del sistema ferroviario berlinés, terminado en 1889. Tras la II Guerra Mundial, la zona quedó paulatinamente abandonada y finalmente cerrada en 1952. Lo que sucedió en aquellos 60 años fue una transición gradual desde lo industrial a lo natural. Se han alzado limeros, robles y abedules. Las viñas se enroscan por rincones y ranuras; animales, pájaros e insectos anidan y los prados florecen. Gracias a alguna inversión y a su eventual pertenencia al estado, el parque lleva abierto desde el año 2000, y existe como un extraño y desconocido rincón en pleno centro de la ciudad.

Entre el entorno natural que ha surgido en el parque aún se perciben signos del pasado, como un motor a vapor que yace junto a la torre de agua que lo alimentaba, una recóndita sala de locomotoras que actualmente alberga exposiciones y conciertos, y las vías que recorren el parque. El parque natural Südgelände es uno de los lugares únicos que Berlín posee. Una reliquia perfectamente conservada, y aun así creciendo en libertad.

Naturpark Südgelände
S-Bahn: Priesterweg
Horario de apertura: de 9 de la mañana al anochecer
Entrada: 1€ a partir de los 14 años
Tours disponibles (más información en el edificio Brückenmeisterei)

Copyright: Nick Simpson

Copyright: Nick Simpson

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